sábado, 23 de mayo de 2015

Inmigración y violencia de género.



En este último post quiero recoger y poner en manifiesto las cifras de los malos tratos en las mujeres extranjeras.

España se ha configurado en los últimos años como un país de inmigración procedente de muchos lugares del mundo, pero en los últimos años, por cuestiones de la crisis ha disminuido notablemente la cifra, y la población extranjera representa a la fecha de 1 de enero de 2015, es de 46,6 millones residente en España.

De acuerdo con lo manifestado en la “Macroencuesta sobre la violenciacontra las mujeres (2015)”, las mujeres extranjeras declaran ser víctimas de violencia de género en mayor proporción que el resto de mujeres:

·         Las mujeres que han nacido fuera de España afirman haber sufrido violencia física, sexual o miedo de sus parejas o ex - parejas en mayor medida (27,7%) que las nacidas en España (14%). (Página 33)





También, según la nota de prensa del Instituto Nacional deEstadística (INE), la tasa de víctimas nacidas en el extranjero, las nacidas en África en el año 2013 hubo 1.574 y en el año 2014 aumento lamentablemente un 2,7%, las víctimas fueron 1.617, y en América presentaron las tasas más elevadas, en el año 2013 hubo 4.001 víctimas y con respecto del 2014 hubo una disminución de un 6%, las víctimas fueron 3.762 mientras que las de Asia y Oceanía registraron las más bajas con 191 víctimas mortales en el año 2013 y 178 en el 2014. (Página 4)

Cabe destacar que los extranjeros denunciados por parte de sus parejas según la nota de prensa del Instituto Nacional de Estadística, son; hubo 3.017 denuncias  en el 2013 para los nacidos en América y el año 2014 bajo un 0,9%  con un 2.991  denuncias, cabe destacar que los extranjeros tuvieron una mayor tasa de denunciados con respecto a los otros extranjeros de los otros continentes; los nacidos en África en el año 2013 hubo 2.168 denuncias y 2.310 denuncias en el año 2014, aumentando un 6,5% y por último con los nacidos en Asia y Oceanía con 287 denuncias en el año 2013 y 228 en el 2014. (Página 13)



Bibliografía

Estadísticas, I. N. (s.f.). http://www.ine.es/prensa/np904.pdf. Recuperado el 21 de 05 de 2015, de INE.

Estadisticas, I. N. (s.f.). http://www.ine.es/prensa/np906.pdf. Recuperado el 21 de 05 de 2015

MINISTERIO DE SANIDAD, S. S. (s.f.). MACROENCUESTA DE VIOLENCIA. Recuperado el 21 de 05 de 2015, de http://www.thefamilywatch.org/doc/doc-0539-es.pdf





lunes, 18 de mayo de 2015

Post Individual Num.3: Violencia de Genero y Discapacidad (Cristian Ruiz)

Violencia de Género y Discapacidad.

En esta tercera y última publicación individual vamos a tratar el tema de la violencia de género en mujeres que sufren algún tipo de discapacidad. La discapacidad implica ciertos hechos que se resumen en  un mayor índice de analfabetismo, niveles educativos más bajos, menor actividad laboral, puesto de trabajo más bajos y peor remunerados, mayor aislamiento y con ello más baja autoestima y sufren de dependencia tanto económica como socio-afectiva. Dentro de este complicado mundo de la discapacidad, la vulnerabilidad hacia estas mujeres es mucho mayor. Es por ello que corren el riesgo de tener más posibilidad de sufrir violencia de género y tienen un peor desarrollo social y personal.

El concepto de violencia es un término difícil de delimitar por la amplitud que supone y por las múltiples formas en que se puede dar. La violencia básicamente es cuando queremos referirnos a esas situaciones en las que una persona se mueve con relación a otra desde el extremo de la obediencia al del sometimiento, cualquiera que sea la forma en que esto ocurra. Existe la violencia “ACTIVA” y la “PASIVA” como forma de mejor clasificación de la violencia, Iglesias Talavera (2001) y el Instituto de la Mujer (2003).
La violencia activa es la más directa entre la violencia de género, como por ejemplo el abuso físico, el emocional o el económico. Sin embargo la pasiva va enfocada al abandono físico y el abandono emocional. A esto debemos sumarle ciertos factores personales como la autopercepcion negativa, la ausencia de conciencia de víctima o una situación económica deficitaria; y los factores sociales, que se llenan de un percepción negativa hacia su discapacidad y lleno de mitos como el de la des-humanización, expresiones de tipo mercancía dañada o insensibilidad al dolor.

Las percepciones sobre la habilidad/discapacidad son culturalmente construidas y el cambio de estereotipos negativos hacia la discapacidad resulta complejo. Por ello, si se aumentara el número de personas que participan en la esfera pública se podría operar algunos cambios en la concepción de la cultura de la discapacidad.  Existe una confusión entre enfermedad y discapacidad, ya sea por desconocimiento  o por dicha falta de participación que ayudase a informarse mejor, que crea un conflicto para este colectivo de tal manera que consideran, los discapacitados, una intromisión en su intimidad que hace que no se les trate como personas.


Todas las personas que sufren violencia padecen maltrato, en el que si hay violencia física también hay violencia psicológica, pero también es cierto que cualquier discriminación es una forma de violencia o al menos en su origen. Para entender mejor este concepto dentro de lo dicho anteriormente sobre la construcción cultural de la discapacidad básicamente cuando alguien se siente injustamente discriminado en sus derechos decimos que sufre violencia. Dicho esto, el tipo de violencia del que hablamos va mas allá de la de género, porque bajo el concepto de discapacidad, estas personas pueden sufrir un aislamiento y una discriminación tanto de las personas físicas como de las instituciones de un país.

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Con esto, vemos la frágil situación, sin desviarnos dentro del concepto de violencia de género, que sufre una mujer con discapacidad.

“La vicepresidenta de la ONCE, Teresa Palahí, ha presentado en Bilbao su estrategia de lucha contra la violencia de género.”  WEB adicas.com (27 de septiembre de 2014).
“El Consejo de Europa dice que el 40% de las mujeres con discapacidad sufre o ha sufrido algún tipo de violencia. La vicepresidenta de la ONCE, Teresa Palahí, afirma que estas estadísticas pueden quedarse cortas porque “son casos muy difíciles de detectar” y hasta ahora no se habían hecho estudios acerca de esta problemática.”
Hoy día disponemos de una serie de instrumentos de defensa reconocidos y que cuyo desarrollo no hubiera sido sin la cooperación de el CERMI, como comité de representantes de este colectivo. En el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad), Puso de su parte en colaboración con el gobierno español para desarrollar una serie de leyes orgánicas como medidas de protección integral contra la violencia de género.


A saber los artículos son los siguientes:
·         El artículo 3.3 de la Ley dispone que las “campañas de información y sensibilización contra esta forma de violencia se realizarán de manera que se garantice el acceso a las mismas de las personas con discapacidad”.
·         El artículo 17.1 establece la garantía de que los derechos reconocidos en esta Ley se aplicarán sobre todas las mujeres víctimas de la violencia de género con independencia de “cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

·         El artículo 18.2 establece una protección especial a las mujeres con discapacidad víctimas de la violencia de género, en el “acceso integral a la información sobre sus derechos y sobre los recursos existentes” Así, se presta una atención específica a personas con discapacidades de comunicación, debiendo ofrecerse dicha información “en formato accesible y comprensible… tales como lengua de signos y otras modalidades u opciones de comunicación, incluidos los sistemas alternativos y aumentativos”.

·         En los artículos 27.2 y 27.4 se incrementa el importe de la ayuda de pago único en favor de las víctimas de la violencia de género que carezcan de rentas superiores al 75% del SMI. La cuantía general de la ayuda es equivalente a seis meses de subsidio de desempleo. Pero cuando la víctima de la violencia de género tiene una minusvalía en grado igual o superior al 33%, se eleva a doce meses de subsidio de desempleo. En caso que la víctima tenga responsabilidades familiares, la ayuda general se eleva a dieciocho meses, pero si la víctima o alguno de los familiares que conviven con ella tienen una minusvalía en grado igual o superior al 33%, la cuantía se incrementa hasta los veinticuatro meses de subsidio de desempleo.

·         El número 4 del artículo 32 de la Ley, dedicado a los llamados Planes de Colaboración, dispone: “En las actuaciones previstas en este artículo se considerará de forma especial la situación de las mujeres que, por sus circunstancias personales y sociales puedan tener mayor riesgo de sufrir la violencia de género o mayores dificultades para acceder a los servicios previstos en esta Ley, tales como las pertenecientes a minorías, las inmigrantes, las que se encuentran en situación de exclusión social o las mujeres con discapacidad.”

·         En materia de formación, también se tiene en cuenta la discapacidad, según los términos del artículo 47, que dice: “El Gobierno, el Consejo General del Poder Judicial y las Comunidades Autónomas, en el ámbito de sus respectivas competencias, asegurarán una formación específica relativa a la igualdad y no discriminación por razón de sexo y sobre violencia de género en los cursos de formación de Jueces y Magistrados, Fiscales, Secretarios Judiciales, Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y Médicos Forenses.





Bibliografía:


  • Mujer, Discapacidad y violencia, el rostro oculto de la desigualdad. ISBN 84-7799-994-5

  • CERMI.es Pagina oficial del CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad)

domingo, 10 de mayo de 2015

Las parejas adolescentes y las tecnologías.


Post 2 



En este segundo post, voy a hablar sobre la violencia de género en los adolescentes; actualmente los adolescentes utilizan las redes sociales y eso no hay que negarlo, las redes sociales es una herramienta que puede beneficiar a los adolescentes pero un mal uso de estas tecnologías también pueden acarrear unas terribles consecuencias.

Según el estudio que se hizo en España y que tiene como el título: LA EVOLUCIÓN DE LAADOLESCENCIA ESPAÑOLA SOBRE LA IGUALDAD Y LA PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA DEGÉNERO, recoge que a través de los medios  que mayor porcentaje de jóvenes difundieron algún tipo de mensaje mediante alguna aplicación o tipo de redes (whatsapp, tuenti, twiter, sms, skype, facebook, youtube entre otro) en situación de violencia de género. “El resto de los medios son destacados por menos del 30% de los chicos  encuestados que enviaron este tipo de mensajes. A partir de los datos proporcionados por las chicas, los medios de los mensajes de violencia de género que ellas han conocido con mayor frecuencia son, como sucedía en el caso de los chicos: Whatsapp, Tuenti y teléfono móvil, seguidos a cierta distancia de SMS; siendo el resto de los medios destacados por menos del 20% de las chicas que sufrieron dichos mensajes, mucho menos de los que los destacan los chicos que dicen haberlos enviado.”

Se presentan a continuación la comparación de las situaciones de maltrato por los chicos y por las chicas, según el informe La evolución de la adolescencia española sobre la igualdad y la prevención de la violencia de género:

  1. El control abusivo es la situación de maltrato que un mayor porcentaje de chicos reconoce haber ejercido, incluyendo en este sentido también el realizado a través del móvil o utilizando las contraseñas que ella le había dado.
  2.   El intento de aislamiento (“La he intentado aislar de sus amistades”), reconoce haberlo ejercido el 2,63% de los chicos y sufrido el 6,9% de las chicas.
  3.  Acoso a través de mensajes de internet o móvil, evaluado a través de los siguientes indicadores:

  •    "He difundido mensajes de Internet o móvil que la insultaban, amenazaban, ofendían o asustaban” reconocido por el 1,6% de los chicos (el 1,1% en 2010). En 2013 el 2,6% de las chicas reconoce haber recibido este tipo de mensajes.
  •    “He difundido por Internet o móvil insultos, mensajes o imágenes suyas, sin su permiso”: el 1,3% de los chicos responde que lo ha hecho (el 1,1% en 2010). En 2013 el 1% de las chicas reconoce haber sufrido dicha situación
  •    “He usado sus contraseñas, que ella me había dado confiadamente, para suplantar su identidad”, pregunta realizada solo en 2013, a la que responde afirmativamente el 1,6% de los chicos. Este porcentaje coincide con el del 1,6% de las chicas que reconoce haber sufrido dichas situaciones.
  4. Las agresiones verbales y psicológicas, reconoce haberlas ejercido frecuentemente entre el 1,8% y el 1,4% de los chicos, según el indicador:

  •    "La he insultado o ridiculizado” por el 1,4% (el 4% de las chicas reconoce haberlo sufrido.
  •    “He hecho que sienta miedo” el 1,8% (el 4,2% de las chicas reconoce haberlo sentido). “Le he dicho que no valía nada” el 1,7% (el 2,8% de las chicas reconoce haberlo escuchado).
  •    “La he intimidado con frases, insultos o conductas de carácter sexual” el 1,4% (el 1,9% de las chicas reconoce haberlo sufrido).

  5. Las agresiones físicas, las coacciones y la presión para conductas sexuales son reconocidas por un porcentaje de chicos igual o superior al porcentaje de chicas que responde haberlas sufrido:

  •   “La he pegado”, lo reconoce el 1,5% de los chicos y haber sufrido dicha situación el 1% de las chicas. En contra de la tendencia mayoritaria, en esta situación es mayor el porcentaje de chicos que reconoce haberla ejercido que el de las chicas que reconoce haberla sufrido.
  •    “La he amenazado con agredir para obligarla a hacer cosas que no quería”, lo reconoce el 1,4% de los chicos y haberlo sufrido el 1,4% de las chicas. 128
  •    “La he presionado para que realizara conductas de tipo sexual en las que ella no quería participar”, reconoce haberla ejercido el 1,4% de chicos y haberla sufrido el 1,4% de chicas.
  6. Presumir del maltrato y culpar a la víctima, son dos agravantes a las situaciones anteriores que reconoce haber ejercido con frecuencia el 1,6% de los chicos, a través de los siguientes indicadores: “La he culpado de provocar mi violencia”. El 2,3% de las chicas reconoce haberlo sufrido con frecuencia. “He presumido de realizar algunas de las conductas anteriores ante amigos u otras personas”. (pg. 123)

También hay que tener en cuenta algunas señales en la relación, según el portal de la Comunidad de Madrid; y son las siguientes:

Ha intentado aislarte de tus amigos.
No le gusta que vayas a ninguna parte sin él.
Cada vez que estáis con amigos, se pone borde y monta numeritos.
A veces te deja plantada.
No le gustan tus amigos y te habla mal de ellos.
Te hace creer que no vales nada.
Se burla de ti, te insulta y te ridiculiza.
Te avergüenza en público.
No se fía de ti, te acusa injustamente de coquetear con otros chicos.
Critica constantemente tus opiniones o tu forma de pensar.
Te trata como si fueras menos competente que él.
No suele valorar ni alabar tus cualidades o tus aciertos.
Encuentra defectos en casi todo lo que haces.
Sientes que cuando le cuentas tus cosas muestra poco interés.
Te ha pegado, empujado alguna vez.
Alguna vez se pone tan nervioso contigo que sientes miedo.
Dice que le provocas, que le llevas la contraria, para quesalte.
Te amenaza con mensajes en el móvil o Internet.
Ha difundido mensajes, insultos o imágenes tuyas por Internet o móvil sin tu permiso.
Te ha grabado sin que tú lo supieras.
Intenta saber quién te llama y escribe al móvil y tus contactos en las redes sociales.
Si no quedas con él, te pide explicaciones, no quiere secretos entre vosotros.
Es él quien decide dónde quedar, a qué hora, con quién.
Controla tu manera de vestir, maquillarte, de hablar de comportarte.
No se fía de lo que cuentas, y lo comprueba.
Siempre quiere tener la última palabra en vuestras discusiones, no escuchando tu opinión.
Te confunde haciéndote pensar que lo que te ha molestado ha sido una broma.
A veces da órdenes, y otras veces no te habla.
No expresa lo que siente, pretende que tú lo adivines.
Te has sentido obligada a conductas de tipo sexual en las que no querías participar.
Te ha intimidado con frases, insultos o conductas de carácter sexual.
Pone en duda tus sentimientos por él si no accedes a sus deseos.
Amenaza con abandonarte si no haces lo que quiere.
Te provoca sentimientos de lástima.
Promete cambios que no cumple.
Amenaza con suicidarse si le dejas.
A veces utiliza en tu contra secretos que le has contado confidencialmente.
No pide disculpas por nada.


Bibliografía


  • http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=CM_InfPractica_FA&cid=1354194793001&idConsejeria=1109266187278&idListConsj=1109265444710&idOrganismo=1109266228570&language=es&pagename=ComunidadMadrid%2FEstructura&pv=1354194843677&sm=1109266100977






jueves, 7 de mayo de 2015

Post Individual Num.2: Cursos de reeducacion (Cristian Ruiz)

La terapia con maltratadores en la violencia de género.

La segunda publicación de este post es dejar constancia de que a través de diversas fundaciones de la mujer, programas de las comunidades y proyectos, cabe decir que dentro del mundo del maltrato y la violencia de género existen diversas maneras de trabajar la terapia de conducta de aquellos que han maltratado a su mujeres y/o hijos, y que existen métodos eficaces para corregir el comportamiento agresivo y equivoco que algunos maltratadores tienen con sus familias.
En España, un estudio revelo que cerca de entre el 40% y 60% de las mujeres vivía con su agresor,  por ello, contamos con mentes brillantes para el desarrollo de programas de reeducación de maltratadores, y el primero de ellos fue “Enrique Echeburia” hace ya más de 15 años, ya que se sabía que existía un alto riesgo de que estos hombres a pesar de la separación volvieran a amenazar y agredir a sus mujeres.
“La reinserción es una medida más en la lucha contra la violencia”, (E. Echeburia), en estas palabras define el autor como una manera de decir que un maltratador rehabilitado es un a victima menos, ya que también se sabes, que los maltratadores suelen salir a la calle en busca de otra mujer a la que victimizar.

¿Por qué el maltrato?
Existen diversas explicaciones de  autores para el maltrato a la pareja.
Entre ellas encontramos la perspectiva cultural, que es la más antigua y la más arraigada  ya que explica que el abuso del barón en la familia se debe a un status patriarcal, y que impregnan todas las relaciones sociales. Entonces esta interpretación da como justificación que esta violencia es fruto de querer mantener el orden social y familiar. Estaríamos ante una indudable discriminación familiar en contra de las mujeres.
Otra de las perspectivas  es la estructural, que en palabras de “delito” se trata por las teorías de la anomia y de la tensión, en el que las desigualdades sociales, la falta de oportunidades y su incapacidad para alcanzar los objetivos convencionales de la sociedad, serian los factores que desencadenan las tensiones individuales de cada persona que conllevan a  la agresión dentro de la familia.
La perspectiva psicopatológica, en el que consideramos al agresor o maltratador portador de una patología individual que la causa próxima de su conducta. Dentro de estas patologías, se señala con frecuencia ciertos trastornos mentales y alteraciones de la personalidad y  también tenemos la asociación de maltrato y consumo de alcohol y otras drogas.
Tenemos a otra más específica, conocida como la  perspectiva de la interacción, en el que afirma que toda forma violenta de actuar fuera del margen de las anteriores explicaciones dadas, se encuentra aquí como modo de actuar por costumbre en una familia, aunque a pesar de ser así se puede focalizar más aun el comportamiento.
Existe también la perspectiva jurídica clásica, que no se detiene a entender y comprender los factores que precipitan al maltrato como a intentar su control. La línea de pensamiento en la que se dirige esta perspectiva las propuestas cuyo propósito es aumentar es detectar el grado de detección, denuncia, control y conciencia penal.
Por último está el modelos específico de la agresión conyugal, en el que su autor, Leonore E. Walker explica estas situaciones de violencia como el proceso en que se produce entre la pareja, a saber, tres etapas: 1. La acumulación de tensión; 2. La aparición de un incidente de violencia; 3. La eufemísticamente denominada esta de luna de miel, (tras un episodio violento, el agresivo dice arrepentirse y prometer cambiar)

Formas de Intervención.
Tenemos conocimiento de los siguientes tratamientos para el comportamiento de los agresores.
A)    Medidas socioeducativas con los agresores.

Incluyen intervenciones de carácter psicológico, social y educativo. “Se pueden dividir desde la diferente perspectiva de los sujetos tratados en cuatro grupos” (Sedlack, 1988):
1.      Consejo individual con el agresor.
2.      Terapia de grupo con agresores.
3.      Terapia con una sola pareja.
4.      Terapia de grupo con varias parejas.

El objetivo fundamental del tratamiento consiste en enseñar a los sujetos a reconocer las situaciones estresantes que puede precipitar su conducta violenta, a controlar sus explosiones de ira, a aumentar su asertividad y a mejorar sus habilidades de comunicación y sus habilidades de resolución de conflictos.

B)     Medidas de carácter legal.

Esta medidas son las básicas de acceder en el que se incluyen el alejamiento, la detención y condena de los agresores. No se conocen la existencia de evaluaciones sistemáticas del uso de medidas penales en España.

C)    Tratamiento cognitivo-conductual.

Integran diversas perspectivas estos tratamientos, teniendo como objetivo tanto el cambio de actitudes y creencias favorecedoras de la violencia como de los comportamientos y hábitos violentos. Pueden utilizarse tanto con sujetos aislados como son grupos de agresores o con grupos de parejas. Se suelen incorporar distintas técnicas y son las siguientes (Saunders y azar, 1989):

1.      Autoobservacion y registro de las emociones de ira.
2.      Desensibilizacion sistemática y relajación.
3.      Modelado de comportamientos no violentos o practica de los mismos mediante “Role Playing”.
4.      Reforzamiento diferencial de respuestas no violentas.
5.      Entretenimiento en habilidades de comunicación.
6.      Reestructuración cognitiva, para modificar estructuras de pensamiento sexista y de justificación de la violencia.
7.      Mejora de sus capacidades para anticipar situaciones y factores precipítales de la agresión.
8.      Interrupción de los comportamientos agresivos mediante técnicas de “tiempo muerto”.

En España, más recientemente, Echeburúa, Amor y Fernández-Montalvo (2002), Han elaborado una nueva versión de su programa de maltratadores que es aplicada en varias cárceles, y sobre todo para su uso general como manual de auto ayuda.

1.      Aceptación de  la propia responsabilidad cuyo objetivo es que los sujetos caigan en la cuenta de la realidad de su comportamiento violento y se responsabilicen de sí  mismo, como punto de partida para cambiarlo.
2.      Empatía y expresión de emociones, dirigido a que amplíen su repertorio emocional y aprendan a pensar y “sentir” acerca del daño y sufrimiento que su comportamiento produce a sus parejas, a sus hijos, etc.
3.      Creencias erróneas, destinado a “reestructurar” y cambiar todos aquellos pensamientos y creencias sexistas y justificadoras del uso de la violencia que tiene muchos agresores.
4.      Control de las emociones, para que los agresores puedan aprender modos de detener o parar sus emociones de ira y agresión.
5.      Desarrollo de habilidades que les permitan expresar sus deseos y necesidades y también su enfado, de modo asertivo, sin violencia.
6.      Prevención de recaídas, cuya finalidad es que los agresores aprendan a anticipar y controlar posibles situaciones y emociones de riesgo.

Conclusión:
Existen como ya hemos visto que para cualquier perfil que presente el maltratador puede dárle una ayuda o una forma de mejorar su comportamiento, antes de que se produzcan más agresiones y se perpetúe una forma de comportamiento machista y autoritaria, se pueden recurrir a las anteriores métodos cognitivos conductuales para la mejora del comportamiento del agresor y en caso de reincidencia, existen barreras de protección legales y jurídicas para evitar el contacto entre agresor y víctima.




Bibliografia.

-         - Blog: Terapia grupal para hombres maltratadores. Web de acceso:

-         -  Web del centro psicológico de terapia de conducta:


- Santiago Redondo Illescas y Antonio Andrés Pueyo. Perfil y Tratamiento del Maltratador Familiar. Archivo  PDF: